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Mi abuelo fue Eduardo Tapia
Lanza (1910-2004). En este texto, un militar que en su
juventud trabajó bajo su mando como cadete de Caballería,
José Monje Roca, lo recuerda por lo que fue en esos tiempos,
titulando este tributo como “Aquel gran capitán”. Si bien
más adelante mi abuelo llegó a ser General del Ejército
Boliviano y a esa trayectoria se sumó todo lo que hizo como
hombre de letras y gran conocedor de nuestro territorio y
nuestra historia nacional, no es por eso por lo que mi
memoria lo tendrá siempre presente.
Recuerdo a mi abuelo como un
hombre de familia, para quien siempre su esposa y sus hijos
fueron la primera prioridad. Durante muchos años, todos los
de mi infancia y adolescencia, los sábados estuvieron
dedicados a compartir con él, con mi abuela, mis papás, tíos
y primos. En su casa nos acogía desde el mediodía hasta la
noche, y el protagonista de esos encuentros siempre era él.
Muy alegre y gozador de cada momento, de lo grande y lo
pequeño. Nos recibía siempre con música… le gustaba mucho la
música. Tenía una serie de discos seleccionados con
canciones que hasta hoy, si las escucho, me trasladan a esos
días. Algunas veces sacaba su guitarra, que tocaba mientras
una de mis tías cantaba. Y siempre tenía algo que contarnos:
eran relatos cargados de detalles y emoción.
Hoy tengo dos hijas. No llegaron
a conocer a su bisabuelo, pero me encargaré de que ellas,
igual que yo, se sientan orgullosas de él.
Martín |